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lunes, 22 de julio de 2013

Con nocturnidad y alevosía en la Sierra de Castalla

Al final fuimos 11 personas las que a las 21:00 de la noche del viernes arrancábamos desde la puerta de mi casa en Castalla. De Yecla se acercó Verena, de Alcoy lo hicieron Jessi, Noelia y Jose Miguel, de Castalla se sumó Sergio Galiateo, de Alicante subieron Esteban Díaz, David Galiana, Juanma,, José Luis Galiana y Gosa.

Una buena mezcla y amalgama de clubes: A to trapo, Club de atletismo de Castalla, Aper, Club Nativos, Onsen Runners. Pa muestra que mejor que echar mano del fotógrafo oficial de la cursa, Juanma. Algunos, además, estrenamos equipación.



En los primeros compases todavía hacia calor. A los dos kilómetros dejábamos el asfalto y poco a poco nos internábamos en la Serratella, primera senda de subida un tanto abrupta y también un tanto técnica. 

Un kilómetro y medio de constante subida y pisabamos la primera pequeña cima. El atardecer espectacular, al fondo y a la derecha veíamos el macizo de la sierra del Reconco y a la izquierda podíamos divisar los últimos 5 minutos de un sol moribundo junto a la sierra de Biar. 


Continuamos hasta llegar a la "Casa del Revolcador" y en vez de pasar por delante de la jauría de Canes hambrientos y evitar de que alguno de nosotros sirviésemos de carnaza de un tal festín, decidimos girar, cogiendo una senda que rodea la casa por detrás de esta y adentrándonos un poco más en la Sierra de la Argueña.




 
Al poco y a través de una corta pista, llegábamos a la Font de la Carrasca, todavía con agua, gracias al atípico comienzo de verano. Recargamos los bidones y comenzamos el ascenso hasta la Umbría del Carrascal, el "Pou de Nou" totalmente restaurado despertaba la curiosidad de todos. Aprovechando el alto, algunos preparamos el frontal y comimos algo. 




Arrancamos de nuevo y ya no paramos hasta llegar a los pies del tortuoso cortafuegos que culminaría cerca de la cumbre de la replana. Al llegar a la cresta, la suave y fresca brisa invitaba a quedarse más tiempo allí, disfrutando de las vistas y de tal agradable momento. Alguien hizo que algunos despertásemos y con la voz de "Oso Ondo" continuamos cavalgando la cresta de la replana; a unos metros antes de coger la senda que parte del mismo camino hacia la derecha, vimos unos frontales parados al fondo, era otro grupo de corredores a los cuales saludamos y lo mismo hicieron ellos.

Habiamos dejado la pista de la replana atrás, y nos dirigiamos hacia "Las fermoses", a través de una senda con algo de roca. Las vistas y la suave inclinación del terreno, invitaban a bajar "a fuego" o al contrario, tomarte tú tiempo para poder escudriñar el paraje por el que pasábamos.

Dejamos la senda para coger otra pista que nos llevaría al GR-7 y sobre este, tomamos dirección norte, al poco lo abandonábamos para comenzar el ascenso a la "Lloma Ampla", a la izquierda podíamos observar la "mano del hombre", troncos de pinos, posiblemente algunos de ellos centenarios, apilados como mondadientes, el olor a resina era abrumadora.

Al grito de otro "oso ondo"!! y al poco estábamos en la cima de la Lloma Ampla,  comenzamos a trotar por la serpeante senda que crestea hasta la encrucijada del "Camí Real". Haciendo una pausa se podía contemplar un cielo limpio y plagado de estrellas. Una vez  todos reagrupados. Propuse dos alternativas, o bajar hacia Cantalaes y desde aquí al "Pino del Litero" o continuar recortando por la "Caseta del Ángel" hasta el "Pino del Litero". La falta de tiempo y no el cansancio hizo que todos nos decidiésemos en bajar por la "Caseta del Ángel". 

Llegamos de nuevo al asfalto, y después de un par de kilómetros, pisabamos de nuevo el punto de inicio.

Bocatas, birras y coca para una buena jornada de entrenamiento en buena compañía.


a

miércoles, 17 de octubre de 2012

Explorando la sierra del reconco

La sierra del Reconco, se encuentra a caballo entre las poblaciones de Onil y Biar. Su cima queda ubicada en el término municipal de Biar. La ruta realizada, parte de Onil, cerca de la hermita de la Salud, se coge un sendero, que lleva a la ruta botánica y desde esta alcanzamos las antenas. A medida que vamos subiendo, la vegetación se hace cada vez más densa, encontrando en el camino,  textos explicativos de arbustos y demás especies del reino vegetal que por allí abundan, me sorprendió lo bien conservado que se encuentra.

Una vez arriba (1207 metros), las vistas son impresionantes, la sierra de Castalla en la vertiente este, Biar (junto a la sierra de Peñarrubia) Villena y Sax en la vertiente Sur. Conviente abrigarse y más los días que sopla el viento, como fué nuestro caso.

Cima de la Sierra de Reconco
Desde allí, bajamos por la pista asfaltada hasta encontrar un camino de tierra, este camino termina un kilómetro más abajo. Desde aquí hasta la siguiente pista, tiramos de nuestra orientación, monte a través. En una de esas bajadas, César resbaló y tuvo la mala suerte de echar mano de una de esas plantas que es mejor no agarrar, lo que hizo que gritase de dolor. Mientras me daba la vuelta para ver que pasaba, oía a su vez moverse con bastante alboroto la maleza a 10 metros de mí y trote de animal, un jabalí. Si, de esos grandes con colmillos en la boca, menos mal que el "animalico" no le dió por venir hacia nosotros y decirnes cuatro cosas.

Unos kilómetros de pista, y volveriamos de nuevo a pisar una bonita senda, que crestea entre pinadas por la sierra de Onil hasta llegar a la peña del Águila para adentrarnos posteriormente en el Barranco de la mata, regado por un pequeño arroyo que podría brotar del manantial de Pedro Sega (Próximas incursiones). Notaba un dolor punzante en el tibial anterior de mi pierna izquierda que me hacía ver las estrellas en las bajadas, así que mi cabeza iba pensando más en una posible lesión que en el entorno por el que nos moviamos. Así que habrá que volver a visitarlo para ver que me he perdido.

Al poco volvíamos al asfalto, tuvimos que hacer un alto porque el dolor casi se hacía insoportable, andamos hasta que pude de nuevo trotar y llegar hasta el coche.

Fueron 18 Km, con un 650 metros de desnivel. Me acompañaba César del Club de Atletisme de Castalla.




miércoles, 10 de octubre de 2012

Kilómetro Vertical de Bernia

El 28 de Octubre, el Club Nativos organiza el Kilómetro Vertical de Bernia. Pertenciente al Campeonato de Carrera por Montaña Kilómetro Vertical de la FEMECV.


Más info aquí

IV Botamarges y mi primera edición

El domingo 6 de octubre participé en la IV Edición de Botamarges. Juan, Pez, Juankir, Alberto y yo nos preparábamos junto a unos 300 y pico corredores más en el arco de salida. Una mañana fresca y despejada con una ligera brisa, auguraba ausencia de nubes y también de lluvias.

Llegando a Villalonga
 La primera gran subida, la afrontamos sin ningún problema, Juankir y yo nos adelantamos unos metros al resto, íbamos conversando animados y los kilómetros pasaban sin darnos mucha cuenta. El primer avituallamiendo sólido, Villalonga nos veía llegar con las primeras luces del alba, era el kilómetro 11. Una vez que todos nos habíamos reagrupados, comenzamos de nuevo la  marcha, dejando Villalonga detrás y adentrándonos en la vía verde del río Serpis. Pronto llegamos a unas tuberías que cruzaban el río. La organización las había equipado con dos redes y cables de acero a los lados, había que cruzar apoyando los pies, uno en cada tubería.


Subiendo a la Safor, Alberto y Juan


Juan y yo, al salir de estas tuberías nos perdimos en una de las encrucijadas, menos mal que pronto nos dimos cuenta y podimos dar la vuelta. Pasamos unos cuantos túneles antes de llegar a la subida más abrupta de todas, el alto de la safor. El ascenso era de 800 metros en tan solo 4 kilómetros, así que comenzamos nuestra penitencia hasta la cima. El pequeño valle que conforma la cima con su imponente nevero es espectacular. Al poco comenzamos el descenso, senda un tanto técnica pero bastante "trotona", amentamos un poco más el ritmo mientras bajábamos. Avituallamiento sólido a mitad de bajada. Después de esperar, a ver si llegaban Juan y a Alberto, decidimos continuar la marcha. 3 Kilómetros más y terminábamos la bajada, ya estábamos en el kilómetro 30.




Justo antes de coronar la Safor

A partir de este momento, comenzaron ciertos calambres en los cuadriceps internos. Pez y Juankir continuaron sin mí. Desde el "Barranc dels Bassiets" hasta el "Colladet de la Comba" fué un suplicio, no daba un paso sin notar que el músculo se volvía a engarrotar. Cuando llegué a la cima, continué andando, esperando que pasara pero cuando intentaba iniciar la marcha, la pierna avisaba. Llegúe hasta el siguiente avituallamiento (Almirall, Km. 40), convencido de que aquí terminaba mi carrera. Alguien de "Cruz Roja" me ofreció un poco de Réflex y alguien a través del teléfono me animó a continuar, posiblemente sin esas palabras de aliento lo hubiese dejado.


Intentando mantenerme a raya

Al poco de dejar ese último avituallamiento, comencé de nuevo a trotar, dolía pero los músculos parecían como más estables, ya no querían avisar contrayéndose involuntariamente. Al poco dejaba la pista donde había recuperado de nuevo mis piernas para bajar por la senda que cruza el río Gallinera y lleva a Benirrama. Otro avituallamiento y alguien me prestó crema para mis músculos, era como un bálsamo. Continuaba confiado, pensando que los calambres habían desaperecido y que ya no volverían más. Pero el ascenso a la siguente cima me devolvió de nuevo a la realidad, esta vez, los dos a la vez me dejaron paralizado, me agaché, agarrando los cuadriceps con las manos e intentando estirar hacia abajo, una vez que conseguí que todo volviera a su sitio, continué andando. En las bajadas, incluso, no podía trotar, puesto que cuando lo intentaba, otra vez se engarrotaban y tenía que parar. Poco a poco, me recompuse de nuevo, los calambres me daban un respiro y volvía otra vez a trotar. Adsubia, Km. 53, ya lo tenía. Dejo el avituallamiento, otra buena huntada de crema, y a por la siguiente subida, corta pero intensa, sabía lo que iba a ocurrir cuando terminase con ella, así que lo hice con paciencia, sin prisa. Mientras tanto me crucé con alguien que bajaba porque no se encontraba bien, le ofrecí mi compañía hasta el final, pero creo que tenía suficiente con "la pájara" que había cogido. Este fué el momento de más calor para mí en toda la carrera.

Alterné varios kilómetros, andando y trotando, hasta que llegué al avituallamiento de "Canteras de Forna", desde aquí hasta el final, prácticamente caminé.

Gracias a Juankir, Pez, Alberto y Juanito, me hicieron pasar un gran día. Enhorabuena a todos y en especial a Juanito y Alberto por completar esa gran carrera. También pude conocer, por fin, al gran Miguel Flor, buena gente. Acompañó a un amigo durante la segunda mitad de la carrera que por lo visto no iba muy bien.

La organización de la carrera, un 10, con recursos muy limitados dieron respuesta a todas nuestras necesidades, Bravo!!

jueves, 20 de septiembre de 2012

Preparando Botamarges: 27 Km de una atacada

Pensado... y hecho. Ayer cumplí con uno de mis objetivos, se trataba de completar un primer recorrido de entre 25 a 30 Km. Se acerca Botamarges y las piernas deben de estar preparadas y engrasadas para poder terminar la carrera sin sufrir demasiado.

Sólo pude ir acompañado de mis agujetas en las piernas, ya que ni Esteban (baja debido a compromisos familiares) ni César (baja por lesión) pudieron acompañarme. Agujetas producidas dos días antes haciendo una serie de ejercicios en el gimnasio para fortalecer glúteos y biceps femorales.

Salí de casa a las 8:00 en punto, la temperatura matutina era bastante agradable. En los primeros trotes acusaba los pinchazos, pero poco a poco y a medida que el músculo se iba calentado se hizo más llevadero. Después de un par de kilómetros de asfalto y caminos de tierra que pasaban entre chalets y casas de campo, tomé el sendero que sube hasta Collado Roque y desde aquí hasta el GR-7 en dirección a Petrer, hasta alcanzar el camino forestal que crestea hasta llegar a la cumbre del Despeñador.



Grata sorpresa en dicha cumbre, mucha gente joven almorzando y divisando el paisaje, entre ellos un compi del Club de Atletisme de Castalla, Eliseo Herrera. Después de hacernos unas fotos e inmortalizar el momento, me despedí y continué. Bajé el Despeñador por la parte más abrupta, cruzando la carreretera y tomando la pista que conduce a la cuerda del Maigmó, subiendo por el pozo de nieve que queda a la derecha de este camino. Esta sería posiblemente la última de las subidas duras. 



Descendí hasta alcanzar la senda, que entre pinos, se abre paso hasta alcanzar de nuevo la pista forestal que conduce al Alt de Guissop, y mas adelante el Maigmó. En este pundo comencé a dar la vuelta, llegando de nuevo a la carretera, pero esta vez pasando por los caminos y sendas que quedan mas abajo.



Tomé la carretera que baja desde Xorret de Catí hasta dejar atrás la cumbre del despeñador, un poco más abajo, se abre camino la ruta que baja hasta Castalla, esta vez por pistas forestales hasta alcanzar de nuevo las primeras casas y chalets que indican el fin del trayecto.

En cuanto a sensaciones, el último tramo me encontré muy cansado, supongo que fué debido a las agujetas en las piernas y al hecho de que hace tiempo que no hago rutas tan largas. En cuanto a alimentación, tengo que decir que las bolsitas de compota de fruta del mercadona me sentaron de miedo. También usé un Gel Isostar y alguna tableta de sales.


viernes, 24 de agosto de 2012

Trepando en la oscuridad

La Vía Ferrata de la norte del Cid, se encuentra en la població de Petrer. En la conocida sierra o silla del Cid. Existen varios accesos, desde la carretera, para llegar a la base de esta, por Agost o bien desde Petrer.



Hasta allí nos desplazamos Jaime, David, Hortensia, Juan y un servidor. Ataviados con todo lo necesario: cascos, mochilas con agua, Arneses, disipadores de energía, baga de seguridad para descanso, etc.

Dejamos el vehículo al inicio de la cuesta del camino forestal y andando llegamos hasta el inicio de la ferrata. Nos equipamos con todo el material y Jaime revisó cada uno de nuestros equipos, Juan por problemas técnicos con su calzado, decidió el ascenso a la cumbre por el PRV que rodea la sierra por la otra cara.


Los primeros metros, fáciles, unas cadenas, algunas grapas, incluso escalones de tierra para ascender al siguiente tramo. Sin mucho caer en la cuenta, el día se nos iba, al poco y antes de comenzar la parte más difícil tuvimos que encender nuestros frontales.



Mi primera ferrata, mi primer bautismo... y anocheciendo, de pronto Jaime que iba abriendo paso, comentó que las grapas se acababan, había leído un post el día anterior en internet sobre esta ferrata, exigente y que en algunos tramos deberiamos escalar con manos y piés directamente sobre la roca, así que me esperaba dichos tramos con presencia unicamente de la línea de vida.


Primero Jaime, a continuación Hortensia, después yo y por último David cerraba el grupo por detrás. Una especie de canal en diagonal atravesaba la pared vertical y por ahí tendriamos que trepar, cogiéndome de las rocas y asegurando mi cuerpo concenciudamente, intentaba avanzar lento pero seguro.

David por detrás iba animando. De vez en cuando, un grupo de grapas, nos daban un respiro, aunque la pared era más lisa y vertical cuando aparecían, a mí me daban una sensación de mayor seguridad.

Acabamos con el primer tramo. El segundo tramo, más metros de ascenso sin grapas y un poco más aéreo que el anterior. La oscuridad de la noche se alió conmigo y con mis miedos. Gracias a que cuando miraba hacia mis pies, solo veía la figura de David que avanzaba por detrás, y nada más, me ayudó a afrontar mejor la escalada.


Tercer y último tramo, aparecían de nuevo mis queridos elementos de seguridad, cadenas y grapas. La pared más vertical y lisa... resbalaba.

Al poco David comenzó a decir que oia la voz de gente, yo sinceramente no oía nada, solo el aire que de vez en cuando hacía acto de presencia, un aire que soplaba a su antojo, cuyo único obstáculo era aquella pared que nosotros estábamos ascendiendo.

Poco a poco y a medida que restaba metros para llegar a la cumbre, comencé a oir a aquella gente que 5 minutos antes David decía que había oido. La cumbre estaba cerca. Unas cuantas grapas más y la curvatura del terreno hacia la horizontalidad indicaba que ya habíamos terminado.



Juan nos esperaba arriba, junto con un grupo de gente que conversaba en la cima. Volvimos a pié hacia el coche, por el mismo PRV que Juan había usado para subir. Cenamos y comentamos la experiencia y de vuelta a casa.

Ficha de la ferrata:
Tiempo de ascenso: 1 h, 45'
Longitud: 300 metros.
Desnivel: 298 metros.
Orientación: Norte
Dificultad: 4/5
Vértigo: 4/5
Material: 4/5
Construcción: 1971-2002


miércoles, 15 de agosto de 2012

Gegant de Pedra

Gegant de Pedra es el nombre que se le da una carrera que se realiza alrededor de la sierra de Segària, en la localidad de Ondara, comarca de la marina alta.


El paraje se asemeja mucho a la crestería de Bernia, es más, la sierra de Segària, con sus imponentes bloques de piedra en su cima parece una continuación de la primera.



El recorrido que realicé, partía de la base oeste de la sierra, al otro lado del barranco, el sendero recorría de forma longitudinal toda la sierra, llegando al punto norte más alejado, donde existen unas instalaciones de antenas de telefonía móvil, es uno de los puntos más cercanos a la cumbre de esta sierra. Desde este punto, las vistas son espectaculares. Podemos encontrar los restos de varios pocos escabados y debidamente señalizados, también pude ver los restos arqueológicos de un antiguo poblado ibérico. Según fuentes encontradas:



"Además del poblado íbero son importantes los restos de la Cueva Bolumini, los restos de las terrazas de los árabes y los restos de lo que fue la suntuosa casa del príncipe árabe Abd-El-Melichi Almuzafar, conocidos como "La Silla del Rey Moro" (La Cadireta del Rei Moro)."


Desde aquí, bajamos hasta el pueblo de Benimeli a través de un barranco espectacular, fácil bajada y bonitas vistas de toda la comarca. Una vez que dejamos el pueblo, volvemos a subir, pero dando la vuelta a la sierra para adentrarnos en su cara este, más poblada de vegetación. El trote entre alfombras de hojas de pino, invita por un momento a quitarse las zapatillas, incluso algo muy raro, crucé un pequeño bosque de helechos que me llegaban prácticamente hasta el cuello. Me sorprendió gratamente porque por aquí no es fácil encontrarlos.



La senda me llevaba de nuevo a la cima, y pude contemplar desde muy cerca la enorme mole de piedra, entendiendo lo de "gegant de pedra", en esta ocasión pisaba el PRV-415 dejando atrás el sendero local SL-CV109. Al poco estaba cruzando de nuevo a la otra vertiente de la sierra por el extremo más al sur y pasando por el Morro de les coves. A partir de aquí, volvemos a bajar, terreno no muy técnico pero hay que poner todos los sentidos.